Muchacha Plástica

Thursday, March 05, 2009

Universo.

Pequeñas estrellas relucían en sus ojos, salpicaban los astros como nunca nadie había visto y ella se veia lejana, tanto como el Universo.
Era tan grande que parecía imposible poder contenerla, y tan pequeña que se perdía en tus brazos. Así era, como nunca nadie supo y como solo algunos logramos ver.
Y sentíamos una brisa cuando se acercaba, mas daba miedo la escases de oxígeno cerca suyo. Decía, a veces, creerse un pájaro; pero nunca voló mas allá de nuestros cuerpos. Y se posaba en nuestras piernas, en nuestros ojos, en nuestros corazones. Podíamos sentir su olor en nuestras narices y presentir cuando acontecía su anochecer. Tan deseada y tan poco apreciable.
Era hermosa, hermosa como pocos sabían y solo algunos logramos ver. Susurrábamos los detalles de su anatomía, tan pequeña y tan fría. Amapola abstracta en estado de integridad, fiel felicidad de nuestra tierra, de nuestro cultivo femenino.
Impresionaba con curvas no existentes, magia de sus alborotados cabellos; quizás demasiado ficticia, quizás demasiado real. Única en su especie, única en su significado elemental.
Tan dificil es poder describirla, darle a sus extremidades un significante singular. Tan dificil obtener una sonrisa y tan fácil verla soñar.
Pequeña luminosa de nuestras praderas, esplendor de nuestras riquezas, amargura para nuestro amanecer. Amante sincera, compleja como ninguna, lejana como el universo, mujer como cualquiera.

Thursday, August 14, 2008

30 minutos.

Treinta minutos de los que no se de ti, en los que no te puedo ver ir. Y el ir y venir de las manillas del reloj me ponen nerviosa, quizás un poco melancólica. Si desde que llegaste todo sabe distinto, tanto mis manos como mi paladar adquieren nuevas fórmulas y lo geométrico de este lugar se disuelve. Son esos treinta minutos en que no sé si estoy pero puedo sentirte, porque llegaste suave y cariñoso, rodeando mis sentidos con un olor acaramelado, decorando el espacio con tu precencia. Y pienso más de tres veces si es que acaso estás o no, si te fuiste o llegaste, si es que de verdad te puedo sentir. O acaso será que la tortura de no tenerte me sienta así y me cae en los bolsillos de antigua sonrisa, tus manera de mirar. Se me van en suspiros tus palabras, tus caricias y cada detalle que podría hablar de ti.
Son treinta minutos en que tipeo en el computador y se que mañana quizás puede que vengas, que en la esquina me esperes tan galante como siempre y tiendas tu brazo para tomarme y, como siempre quise, me hablaras cosas lindas al oído.
Pero no sé realmente si estoy yo o me fui, o si puedo sentir mis latidos; porque quizás en mi mente no hay manera de encontrar una respuesta lógica a que pueda escucharte aún, y que cada vez que vuelvo a la cama ya no estés. Insegura me siento y pienso, vuelvo a pensar, como si algo de mi desapareciera descuidando mi noción.
Son unos treinta minutos en que quizás pueda volver a ti, o que vuelvas a mi. Porque aún no entiendo que estés y no estes, que llegues y te vallas, que te sienta y no te siento. Y es que todas tus manías han quedado en mis bolsillos, todas tus miradas pegadas en mi habitación; y el delicado olor de caramelo de pecho penetra este vientre, insistente, recordándome que esta media hora pasó.

Saturday, May 31, 2008

El recuerdo.

Estas calles tristes hablan por si solas, el gris del asfalto canta a gritos sensaciones quejumbrosas y pareciese que el día se mimetiza con este camino. Estos edificios recios ya no lo son tanto y los vidrios ya quebrados no reflejan mi rostro entre tanto polvo que les envuelve. Yo pertenezco a un lugar de fiesta y diversiones, en donde las personas vestían de rojo y el pasto era más verde que en cualquier otro lugar, donde las mascotas te sonreían al aparecer desde una esquina y la chiquilla más bonita siempre parecía corresponder tu petición. Pertenezco a un lugar donde el otoño refleja el comienzo de un nuevo día y no el fin de este, donde la hojas caen delicadas entre los pastizales y los niños sonríen delicados al verlas mecerce en el viento, donde el cielo es azul en cada estación y el sol regala sus rayos con precaución. Pero el tiempo pasa y los recuerdos se van quedando en mi retina, obsevando como la magia de un sueño se derrite al notar la ferocidad de la actuación, la pobreza de las miradas, las dificultades de cada paso que das. Y el lugar del que tanto pude jactarme ya no es lo mismo o quizás nunca lo fue, porque es bien sabido que uno cree tener lo mejor hasta conocer algo que lo supere, es allí cuando en nuestro pecho se retuerce la idea de que quizás ya no somos los mismos, pero al fin y al cabo eso me da lo mismo. El tiempo ha recuperado su rumbo anterior y mis pasos apresurados, al caminar por esta calle, se detiene paulatina en la idea de comenzar nuevamente, de encontrarme con aquel resplandeciente otoño en que mi chaqueta golpeaba con sus pequeños dedos, de recuperar la sensación única de que sus labios se posen en los míos... Quizás por eso es que recuerdo con tanta magia este espacio, quizás porque en su memoria relaciono estos pasajes y es ello lo que me trae la idea de algo tan maravillo, pero que mas da si no estoy para filosofías ilusas, más aún si ella ya no está. Entonces pretendo apresurar el paso y dejar a un lado los recuerdos distantes, mirar el gris de la calle sin pensar en sus gritos, olvidar que desde que todo aquello desapareció mis días son neutros y fríos. Pero miro hacia el umbral de aquella puerta y distingo su figura, su delicado y pequeño cuerpo meciéndose como hoja seca, su corta melena ondulándose con el viento gélido; me acerco lentamente, indefinidamente... Me acerco y acaricio su hálito, acaricio los detalles que no tengos, beso el espacio vacío que dejó.

Monday, March 31, 2008

Sin ti.



La playa no es lo mismo sin ti. Y nada, pero nada, es igual sin tu precensia; sin tus grandiosas ocurrencias, sin tu perfecta elocuencia. Nada es lo mismo, ni la playa, ni el sol, ni la toalla donde solíamos estar, pasar el tiempo y mirar hacia adelante, perdiéndonos en románticos pensamientos que no serían ni serán; porque sin ti no hay ni tiempo ni lugar donde podamos ser felices y comer de nuestra propia manera de mirar, al pasar, mientras ambos deseábamos volar. Y es dificil decifrar si es que volverás por este bar, mirar hacia adelante también es dificil, tal cual como mirar hacia atrás; Derecha o Izquierda, qué más da, si te fuiste, me dejaste, te pediste en el abismo del nunca jamás. Lo peor es no poder explicar porqué esta playa sin ti no tiene nada de especial, ni el sol, ni la toalla donde solíamos reposar, sentados o abrazados pensando en el ocaso, mirando hacia la nada, mirando las olas locas que nos llamaban a jugar. Mas aún siento tu leve palpitar en el regazo de nuestra cama, a las espaldas de una anómala imagen de tu rostro en detalle; aún siento el oleaje juguetando con tus trajes a la hora del amar, con sol o sin toalla... total, eso daba igual. Y tu mirando hacia la nada con las narices bien mojadas intentando hablarme algo que no podría responder, porque pensaba qué sería de mi sin tus proporciones, tus delirantes ecuaciones y tus manías sin limitaciones. Y Aún estoy aquí, pensando en que la playa, esta playa, el sol y la toalla no son lo mismo sin ti.

Monday, February 04, 2008

Aquel lugar.

Recorría los escasos escalones que la llevaban hacia la puerta, se movía lento entre las cenizas y, de manera inconciente, comenzó un cuento en sus ojos.
La niña corría entre las casas, jugaba y reía por entre los callejones y los escalen algo resbaladizos. Tiraba piedras al riachuelo del costado y manchaba sus zapatos con barro, un barro que nunca más salió de sus recuerdos, un barro que tampoco se borró del charol de aquellos pequeños zapatos. Su cabello estaba algo mojado con la llovizna característica del lugar, cada mañana de invierno, cada día que el sol se escondía bajo las aguas. Y la pequeña miraba al horizonte, hacia aquel inmenso mar que desde el balcón solía verse tran precioso, los colores anaranjados del cielo y la sensación de que algo nuevo sucedería, un nuevo ardor en sus sensaciones. Se podía sentir, desde aquel lugar, el rugir de las olas al chocar contra las piedras. La pequeña era feliz en aquellos momentos, subiendo los escalones que la llevaban hacia la puerta, esa puerta inmensa que nunca se atrevió a abrir, la que siempre le prohibieron desde que tenía noción de la vida, de esa vida tan hermosa que llevaba en aquel lugar, un lugar de llovizna, un lugar donde el invierno era el que daba inicio a los amores verdaderos. De cualquier modo, y fuera la época que fuera, la niña sabía que algún día podría abrir aquella puerta tan enorme y cuando llegara aquel momento se sentiría feliz, porque muchas veces escuchó ruidos dentro en la soledad de su casa, en la soledad de aquellas paredes donde ella solía jugar y reir. Y la pequeña creció, creció tanto que su cabello perdió un poco de brillo y su sonrisa inocente se cubrió de una pequeña coquetería, sintiendo aún en sus entrañas las ganas de encontrar los tesoros detrás de aquella puerta, el sueño de pequeña. Mas nadie sabía, al menos ella no, que tras aquellos secretos siempre se encontraba algo que debía estar siempre oculto para no rompes las ilusiones de aquellos quienes las guardan, no debía descubrir que detrás de aquella puerta, la inmensa puerta, era el escondite perfecto para un padre caprichoso y una sirvienta que no sabía servir bien el té; y la jovencita, viendo con descaro la situación, viendo con un semblante triste el acto, vigilando como ambos complices de su sueño se lo rompían vulgarmente. Y... no volvió más, se escapó de aquel lugar, dejó atrás la puerta, los sueños, la llovizna; dejó atrás los zapatos de charol ocultos en una caja, atrás toda la alegría de aquellos callejones, los juegos, el balcón y esa hermosa vista al mar. Dejó atrás, con un sueño roto y desecho, la idea de vivir por siempre en aquel lugar que parecía ser perfecto.
Recorría los escasos escalones que la llevaban hacia la puerta, se movía lento entre las cenizas y, con lágrimas en los ojos, se quedó mirando desde el incinerado balcón, el quedaba aquella vista preciosa al mar, con colores tan anaranjados y la idea de nuevas sensaciones.

Friday, February 01, 2008

Poema

MENSAJE: No puedo cerrar el Blog, me da penita :B. Aquí les dejo un poema antiguo de esos que nunca publiqué (si logras entender lo que trato de expresar te regalo un besito)

ISN'T LOVE.

Un amor diferente
lleno de egolatrismo
¿Ves esa pareja androide?
ellos no tienen estilo,
nosotros somos lo mejor
tenemos en los ojos el destino
nos juntamos en la biblioteca
y leemos algo divertido,
Quizás todos sientan envidia
somos bellos, tu lo sabes
caprichosos enamorados
en el signo del narcisismo,
tenemos tema de conversación
nuestros gustos son complementarios
somos perfectos ¿Lo haz notado?
Somos únicos y diferentes,
tomamos helado y nos besamos
discutimos música y acariciamos
analizamos el mundo, nos relajamos
sabemos las cosas de antemano.
Debes admitir que nos vemos bien
¡Somos totales! ¿Lo puedes creer?
alternativos, mágicos, entusiastas
¿no te exita la situacion, o prefieres dejarla?;
Lo sé, somos demasiado
talvez el mundo no esté preparado
¡Pero qué importa! si somos todos mundo
que aquel que llore se quede frustrado,
Somos nosotros ¿Lo haz notado?
talvez no estemos enamorados
pero somos cool y no pueden negarlo.
Quizás debemos separarnos
pero de qué serviría desecharnos.
Juntos somos iniguales
juntos somos estelares,
tan herméticos y sintéticos
plásticos y curiosos
somos un amor grandioso
y, podemos todo hacerlo.
¿Importa, entonces, el tiempo?
¿Importa la distancia?
si la gente lo sabe, con eso basta
la gente ve y se extasia.
Somos un amor estresante
lleno de ingenio e inteligencia
talvez con algunas diferencias
pero sabes tu que nos vemos "re-bien"
¿Acaso lo puedes creer?
nuestra vida es perfecta
llena de amigos y enemigos
¿acaso esos últimos interesan?
es que somos bellos, coloridos
gris, negro, blanco, rojo
alter po, alter estilo.
Somos un amor pixeleado
somos cariño cuantificado;
¿Y qué mas dá? somos perfectos
haz visto algo mejor que nosotros
somos lo máximo, divertidos
tenemos todo en este nido,
un mundo abstracto de pasión
entre un amor de diversión
que se mezcla con un ambiente
donde es plástico el sentimiento y la gente.

Thursday, January 17, 2008

[Tu me enterraste el cuchillo, ahora yo lo hundo.]

El Muchacha se cierra hasta Nuevo Aviso.

Lea aquí: http://j-a-v.blogspot.com